Prostitutas callejeras valencia prostitutas inmigrantes

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El bus se detiene, los chavales bajan, comparten bebida con ellas y se pierden en fila con las diferentes chicas, todo al raso. Las muchachas cobran 30 euros por un servicio de felación y coito. Lejos del dinero que implica un club. Sólo en la entrada hay que pagar ya 10 euros. Media hora con una chica, entre 60 y 80 euros. Y el condón, en un local, suele ser ley. Hay que añadir que, hoy día, la inversión que una mujer de club de cierta categoría debe hacer sobre sí misma es fuerte: Y deben pagar al club una cuota diaria media de unos 60 euros esto es variable.

En la provincia de Castellón, en la inacabable vía huertana llamada Caminàs, por lo que cuesta la copa en un club, las jóvenes ofrecen sexo. Sorprende la presencia eventual de españolas jóvenes. En nuestro país, la fundación Amaranta, dedicada a la acción social con mujeres en exclusión, ha comprobado el aumento de prostitución española que practica el sexo en medio de la calle o en el coche.

Lo explicó en su momento a este periódico Pilar Casas, directora de Amaranta: Pero en la carretera de Oliva hacia la Marina Alta, por zonas industriales de Aldaia, en zonas comerciales cercanas a Manises, en los alrededores de la zona comercial de Sedaví, perdidas en carreteras de toda la Comunidad, son sobre todo jóvenes del Este las que se ofrecen.

Las hay gitanas y no gitanas, y no se hablan entre ellas. Entre ellas, se ve un travestí. Algo que no sucede entre las rumanas: Valencia 4 ABR Un informe de la Universitat cifra en 7. Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4. Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores.

Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran. Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación.

Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera.

Juana nombre falso , una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo. La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo. Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa.

Paula VIP, que oculta su identidad real porque trabaja de administrativa por las mañanas en una empresa, decidió prostituirse hace unos tres años tras una separación matrimonial que la dejó endeudada y publicó su experiencia en un libro que se titula como su blog. Deja que los periodistas suban a su habitación un mediodía, fuera de horas de trabajo.

Pide que no se cite el club de carretera en el que trabaja, en las afueras de Alicante. A falta de armario, tiene la ropa tendida entre dos sillas acolchadas.

Se entretiene con una pantalla plana colgada de la pared. Sobre la mesilla tiene una foto de su ex novio, afirma, el mismo que la metió en este oficio cuando se quedó en el paro.

No despeja muchas dudas, ni cómo llegó ni si dispone de libertad para moverse, aunque dice que a veces se va a la playa, a pasear en invierno o a bañarse en verano. Pero su vida se reduce a unos ocho metros cuadrados de habitación y a una sala con una barra y unas luces que parece una pista de baile. Y luego pide dinero, euros, para seguir con la entrevista o para lo que se quiera. Es hora de irse. Por la carretera nacional de Alicante a Valencia, hay tramos con prostitutas en las dos cunetas.

Algunos coches paran y desaparecen por pistas de tierra. La condición de la meretriz no les incumbe. Y el fenómeno de la prostitución no para de crecer, aunque la crisis le haya afectado. En época de internet se abren foros como sexomercadobcn donde los navegantes explican con pelos y señales sus experiencias con prostitutas, incluso rellenando una ficha con las prestaciones y haciendo puntuaciones. La legalización convertiría al Estado, si no hubiera un cambio del Código Penal, en proxeneta.

Una joven prostituta en una de las habitaciones del club El Romaní, de Valencia Colaboradores. Los mejores memes de la final de la Champions League. El Real Madrid reafirma su hegemonía en Europa.

Bale se reivindica con una actuación que vale una Champions. Real Madrid ganador de la decimotercera Copa de Europa, en directo.

prostitutas callejeras valencia prostitutas inmigrantes La clientela es diversa: Sólo en la entrada hay que pagar ya 10 euros. Se trata de mujeres jóvenes, principalmente inmigrantes de entre 25 y 40 añosque habían conseguido alejarse de las calles, desde hace unos años, para desempeñar trabajos legales principalmente en el sector servicios y que acuciadas por la necesidad económica han vuelto a ejercer. Le ha recriminado que le prostitutas callejeras valencia prostitutas inmigrantes de menos" en el "compromiso por la libertad, presentadoras prostitutas prostitutas en valladolid democracia y la Juana nombre falsouna rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo.

Miércoles tarde, día laborable. Son las ocho y hay una cuarentena de coches estacionados en el aparcamiento del burdel El Romaní, en las afueras de Valencia. Desde el exterior, si no fuera por un neón iluminado en forma de globo que anuncia que se trata de un club, la mansión ajardinada y con piscina pasaría por un chalet privado con una mezcla estética de castillo de Disney y estilo suizo.

Tres o cuatro clientes juguetean, ríen, manosean, abrazan, también esperan. Alfredo, uno de ellos, es un habitual de la sala de alterne y no tiene miedo de dar su nombre y hablar. Alfredo mira hacia abajo mientras habla, como si estuviera contrahecho.

Pero es una postura, no un defecto físico. Y una actitud algo vergonzosa. Las chicas le conocen, le saludan y le besuquean. Siempre se toma una copa; a veces, las menos, paga por subirse a una habitación. En privado, muchos alardean ante sus amigos. Esta tarde no hay mucho ajetreo en El Romaní. Cuentan que antes, hace sólo cinco o seis años, en la época de la bonanza económica y el pelotazo inmobiliario levantino, estaba siempre iluminado.

Eso quería decir que todas las habitaciones estaban ocupadas. Para saciar el sexo había que esperar turno. Algunas prostitutas se sacaban Pero la crisis también ha hecho mella en este sector desregularizado, que todavía se mueve en un limbo jurídico, ni legal ni prohibido. A Naomi, de 22 años, le cae la cabellera bruna casi hasta la cintura. El escote es muy generoso. Antes había trabajado de azafata y afirma que hace poco que se dedica a la prostitución.

Naomi espera sacar de promedio unos 3. Al menos esa es la media de sus compañeras en El Romaní, como Yessica, paraguaya de 24 años. Como sucede con la mayoría de los inmigrantes, que siempre aspiran a volver a su país de origen, las prostitutas siempre manifiestan su deseo de dejar el oficio al cabo de un tiempo. Para Yessica, prostituta e inmigrante a la vez, el reto es doble. Pero muy pocas consiguen que se cumplan los planes.

El mundo de la prostitución es muy cambiante, como sabe de sobras Yessica. No hay término medio. En cambio, Hetaira y otros colectivos de trabajadoras sexuales, como se definen ellas mismas, reivindican la libertad para comerciar con el sexo de forma voluntaria y el derecho a ser reconocidas y a cotizar como trabajadoras autónomas.

Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas. España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta.

La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el , la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales. La clientela es diversa: El bus se detiene, los chavales bajan, comparten bebida con ellas y se pierden en fila con las diferentes chicas, todo al raso.

Las muchachas cobran 30 euros por un servicio de felación y coito. Lejos del dinero que implica un club. Sólo en la entrada hay que pagar ya 10 euros. Media hora con una chica, entre 60 y 80 euros. Y el condón, en un local, suele ser ley. Hay que añadir que, hoy día, la inversión que una mujer de club de cierta categoría debe hacer sobre sí misma es fuerte: Y deben pagar al club una cuota diaria media de unos 60 euros esto es variable. En la provincia de Castellón, en la inacabable vía huertana llamada Caminàs, por lo que cuesta la copa en un club, las jóvenes ofrecen sexo.

Sorprende la presencia eventual de españolas jóvenes. En nuestro país, la fundación Amaranta, dedicada a la acción social con mujeres en exclusión, ha comprobado el aumento de prostitución española que practica el sexo en medio de la calle o en el coche.

Lo explicó en su momento a este periódico Pilar Casas, directora de Amaranta: Pero en la carretera de Oliva hacia la Marina Alta, por zonas industriales de Aldaia, en zonas comerciales cercanas a Manises, en los alrededores de la zona comercial de Sedaví, perdidas en carreteras de toda la Comunidad, son sobre todo jóvenes del Este las que se ofrecen. Las hay gitanas y no gitanas, y no se hablan entre ellas. Entre ellas, se ve un travestí. Algo que no sucede entre las rumanas: Valencia 4 ABR

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